El empleo es sueño. Crónica de un fracaso anunciado 2


Comentaba Publio algunas imágenes sobre el viaje a Puebla. Una de ellas en particular me parece interesante para retomar esa crónica que quedó inconclusa hace tiempo.
Alguien me comentó alguna vez que en la Ciudad de México hay personas que se sientan con un letrero sobre las piernas (letreros improvisados en la mayoría de los casos) el cual anuncia su profesión: PLOMERO, CARPINTERO, TALABARTERO, etc. En fin, paseábamos por las callejas poblanas cuando apareció el joven que está en la imagen con un letrero, sin lugar a dudas, singular.
Nos acercamos para platicar con él un poco: se mostró confiado y esperanzado de conseguir empleo. Mientras lo fotografiábamos (con autorización suya, claro) escuchábamos los comentarios, la burla, el desdén y hasta la compasión de algún poblano. "Pobre chavo...", dijo una joven. Pero, ¿qué quiso decir? ¿Se refería, quizás, al desaliño propio de este trotamundos, o a la escuálida figura, remedo de algún viejo hidalgo reconocible, o a la gran cantidad de cigarrillos que consumían su espera? Yo opto por otra explicación: quizá esta mujer se refería a la profesión que anunciaba nuestro amigo: ESCRITOR.
Los transeúntes, atrapados en este irrisorio espectáculo, trataban de disimular su curiosidad o, los más "bondadosos", depositaban su monedita sobrante, ésa que a todos nos molesta llevar en el bolsillo por pequeña e inútil, la de diez centavos o veinte centavos. Miserable en todas sus formas, el presunto ESCRITOR jamás bajó la cabeza como si esperara no una mano amiga, sino el Maná bíblico.
Lo primero que nos llamó la atención del "pobre chavo" no fue su extraordinario letrero (cualquiera de nosotros pudo haberlo hecho también), sino su tremendo parecido con un viejo amigo de Letras de la UdeG. El punto en común era esa mirada perdida en algún punto imposible, lo que comúnmente denominamos "tripear" (de la raíz greco-imaginaria tripping). Este "tripeado" es un típico estudiante de Letras, inventando sus dichosos performance, instalaciones y live acts varios que en poco o en nada aprovecha la hermosa gente tapatía. Esto, sin embargo, no pretende ser una apología de las manifestaciones postmodernas, en cuyo caso no sería yo el más apropiado crítico.
Hay otro punto en común. Este joven está desempleado. Desempleado significa, en este texto: persona que no ejerce la profesión en la que se ha preparado. Un letroso (letrado es una palabra que no se ajusta a todos los estudiantes y egresados de la carrera) trabaja como cocinero, como fotógrafo, como mensajero o recepcionista, pero pocas veces como editor o redactor, como crítico del arte literario (usted, amable lector, sírvase nombrar como arte literario lo que guste), o como emprendedor de las letras.
Esta situación es un síntoma de lo que sucede en México con los estudiantes de ciencias sociales y humanas: el auge cada vez más marcado de una sociedad plastificada e intolerante, repercute directamente en aquéllos que intentan desarrollarse en áreas cuyo olvido o negligencia intencionada no representan su ausencia o su falta de repercusión en el mundo económico-político. Las universidades deberían crear profesionistas capaces de surgir del lodazal en que ellas mismas nos han metido: ese chiquero de politiquerías y de oportunismo que es la píldora nuestra que todos los días nos "doran".
El hombre "postmoderno" sepulta en sí mismo al hombre de todas las épocas. El tecnocentrismo, los oligarcas desmedidamente obscenos y los indiferentes de todas las latitudes, nos pesan como un fardo que finge ser necesario para estar a la vanguardia; el problema es que sí estamos a la vanguardia, si no, ¿por qué somos nosotros los primeros en caer ante las saetas de la opinión pública?. Ojo: si alguien no es conservador, ni comunista, ni ambientalista (o todos los ismos que quieras imputarme, amable lector) por estos lares, soy yo. Ése yo que persiste desde los primeros críticos del hombre y su mundo y que algunos tenemos la osadía (y la satisfacción) de adjudicarnos.

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    # by Publio - 23 de junio de 2008, 0:59

    Rescato lo de "crear profesionistas capaces de surgir del lodazal (...) ese chiquero de politiquerías y de oportunismo que es la píldora nuestra que todos los días nos doran". Dicen: "pobres de los profesores que no sean superados por sus alumnos",agrego: pobre Universidad que por un lado alienta y educa muy a su pesar, pobre universidad que es robada en lo económico y en lo moral por sus propios miembros, pobre Ciudad que tiene hijos que ruegan por ser "esclarecidos" en vez de cegados y segados. Hablamos de la gran mayoría ¿no? :D, siempre habrá un buen profesor, un buen amigo o un buen libro que nos aleje de eso que despreciamos, pero también habrá una circunstancia tentadora para convertirnos en cadaver con MasterCard. No hablamos del mendrugo de pan que brinda el trabajo, ahora es el carro del año o la puta del mes. Los escritores y los filósofos habitan muchos mundos, todos ellos posibles, triste es darse cuenta que escriben en éste.
    Buen texto el que has hecho.

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    # by Publio - 23 de junio de 2008, 1:00

    PD ya no leas tanto a "Manja" jejeje

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    # by Nástenka - 24 de junio de 2008, 12:23

    En effait, Publii. El resumen de todo aquel choro es (veamos que tal está mi capacidad de síntesis): Pobre Universidad Anónima de Capital Variable, te estás yendo a la mierda.
    Y sí, debo dejar de leer "El camino de los sentimientos".

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    # by Publio - 29 de junio de 2008, 1:30

    Por cierto, hago la pregunta sin tapujos: ¿Quienes crees que DEBERÍAN dar clase en la facultad de letras y quién NO? Sin ánimo de ofender,con la misma suavidad con la que ellos lo harían.

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